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Nuestra visita a Playa del Carmen

Creo que es la primera vez, desde hace años, que nos pegamos unas vacaciones donde lo único que hicimos fue descansar. Generalmente recorremos el lugar donde nos alojamos y descansamos poco y nada pero, en esta ocasión le dejé bien en claro a mi pareja que no pensaba salir a recorrer ningún lugar porque yo iba a descansar.

Nos alojamos desde el sábado hasta el miércoles en el Resort Ocean Riviera Paradise de Playa del Carmen. Optamos por el servicio todo incluido por lo que apenas llegamos y nos inscribimos nos llevó un mayordomo a nuestra habitación.

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Mientras esperábamos a que nuestra habitación estuviera lista, aprovechamos de almorzar en el sector Priviliege, que nos correspondía por tener todo incluido. Yo, como no, aproveché de comer camarones y estaban exquisitos.

Una vez que nuestro dormitorio estuvo listo, ingresamos a él y era realmente maravillo. En la mesa de centro nos esperaba un vino con uvas y manzanas y una nota de la dueña del hotel dándonos la bienvenida.

Nuestra pieza era bastante amplia: tenía 2 pisos. En el primero, en la entrada estaba el baño principal con dos lavamanos, un w.c y una ducha más el jacuzzi, , una cama King y un pequeño living con un escritorio, además de una terraza con una mesa y dos sillas. En el segundo piso había otro baño un poco más pequeño y, en la terraza, había otro jacuzzi con reposeras para descansar.. Una maravilla.



Además, teníamos una cafetera con un mini bar del que podíamos sacar lo que quisiéramos sin costo adicional.

Esa misma tarde salimos a ver el mar, que nos quedaba a 5 minutos de nuestra habitación.

Aunque, obvio, una de las primeras cosas que hicimos fue disfrutar del jacuzzi con una de las bombas de Lush.

La vista del hotel mismo era fantástica

El hotel tenía muchos restaurantes dentro, por lo que esa misma noche fuimos a uno de ellos y pedí carne para comer. Como iba a estar todos los días en el hotel no me preocupaba llegar a tener algún dolor de estómago o cualquiera de mis típicos problemas.

A la mañana siguiente me negué a salir a desayunar a otra parte a pesar de las insistencias de la gente del hotel para vendernos su paquete turístico…es que, ¿a quién en su sano juicio se les ocurre citarnos a las 8 de la mañana cuando estábamos de vacaciones? Por lo que pedí desayuno a la habitación. No es por nada, pero la fruta no estaba tan deliciosa como en Chile, pero de todas formas todo estaba bastante rico.

Finalmente fuimos como a las 11 de la mañana a que nos intentaran vender el paquete turístico a pesar de que partimos diciendo que ya teníamos uno, pero igual lo intentaron y nosotros nos vimos feneficiados: nos regalaron un tequila, 1 collar y 150 dolares de descuento para ir al parque de nuestra elección.

Además, solo por alojarnos en Priviliege nos daban descuento en gafas y un dije de regalo.

Una de las mejores cosas del hotel fue que habían mapaches, iguanas y monos que se paseaban como si nada por el lugar. ¡Eran hermosos!

Además de eso, el hotel tenía cafetería y heladerías donde podías ir a comer todas las veces que quisieras. Perfecto.

Como parte de las actividades del hotel, el día lunes hicieron una feria mexicana donde acudieron artesanos a vender sus productos. Compramos un cuadro de méxico con 2 tortugas de obsidiana.

Ese día lunes estábamos cansados porque ocupamos el descuento a cualquier parque y nos decidimos por Xcaret!, que se los mostraré en otra entrada.

Nuestro último día fue solo de descanso, de estar en la piscina y comer la Langosta que nos dieron por ser Priviliege.

Nos hacía mucha falta un descanso como este y nos comprometimos a repetirlo por lo menos una vez al año porque hacer nada no es malo.

Efectos de viajar en avión sobre la piel

De todos los medios de transporte que existen, los aviones son los que peor le hacen a nuestra piel ya que los cambios que se producen en la presión atmosférica, la temperatura y un nivel de humedad tan bajo (cercano al 8%) hacen que nuestra piel se deshidrate con facilidad además de que nos inflamamos lo que contribuye a que no bajemos del avión con el mejor aspecto.

Además, el uso del aire acondicionado contribuye a que haya escasa humedad en el ambiente, lo que favorece la evaporación del agua, incluida la que tenemos en nuestra piel, favoreciendo que nuestra piel se vea más apagada y que aparezcan las arrugas. Es más, si no cuidamos nuestra piel durante el vuelo, puede que aparezcan espinillas oportunistas o enrojecimientos que, para quienes tenemos piel atópica, debemos mantener a raya.

¿Quiénes son las afortunadas? Aquellas mujeres que tienen piel grasa, ya que la grasa de la piel ayuda a mantener mejor la humedad y evita la resequedad de la misma.

Pero, ¿cuándo empieza el desastre? A las 3 horas de vuelo, nuestro cuerpo ya empieza a perder cerca del 20% del agua por lo que ya nuestra piel empieza a sufrir los efectos de estar en un avión. Para contrarestarlos, beber 200cc de agua cada hora nos ayuda a mantenernos hidratados.

También la alimentación influye bastante. Evitar durante los días previos la comida chatarra y elegir alimentos ricos en nutrientes como frutas y verduras ayuda a que nuestra piel esté protegida de los radicales libres.

El ejercicio también nos ayuda, pues evita el estrés ayudándonos a relajarnos durante el vuelo. Además, mantenernos activos durante el vuelo evita que nos inflamemos y que las piernas se nos pongan pesadas.

Si tu vuelo tiene escalas, aprovecha de limpiar tu cara en profundidad (aunque también puedes hacerlo durante el vuelo aunque es un poco más incómodo) y aplicar alguna mascarilla que ayude a que tu piel se mantenga hidratada. Ahora, si tienes la oportunidad de hacer escala en un super aeropuerto que tenga spa, aprovéchalo para una sesión de masaje o de limpieza de la piel expres. No he tenido la oportunidad de ir a uno, pero de seguro lo aprovecharía.

En esta entrada, podrán ver qué llevaba en mi bolso de mano cuando viajo.

¡Nos leemos en una próxima entrada!

Aprendiendo a viajar como minimalista: conociendo Buenos Aires

Creo que lo que más me desagrada de viajar es andar con las maletas.

La primera vez que fuimos a Japón por 3 meses, llevé 1 maleta grande, 1 maleta mediana y una mochila y nos devolvimos con 10 maletas. La vez que fuimos a Europa (3 semanas) llevé 1 maleta grande, una maleta chica y una mochila. La segunda vez que fuimos a Japón llevé una maleta grande, una maleta chica y la mochile y me devolvi con una maleta más…y así así se va volviendo incómodo viajar, sobre todo porque no todas las calles son lisas y muchas de ellas tienen adoquines, como en Francia.

Como estoy cada día más metida en esto del minimalismo, aproveché este viaje para viajar lo más liviana posible y evitar andar tan cargada de cosas así que, en esta oportunidad, solo viajé con una maleta chica, ni siquiera con mochila.

Les presento mi maleta: es una maleta de My Melody con un bolsillo esterno, un bolsillo interno con rejilla, otro bolsillo grande y un bolsillo pequeño.

Esta maleta es de las que se puede llevar en cabina, así que podrán darse cuenta de que su tamaño no es muy grande. Como solo iba de viernes a lunes, supuse que podría poner todo lo que necesitara en ella.

¿Qué cosas llevé?

Primero que todo, la ropa que usaría: puse la ropa interior, un chaleco, un pantalón y mi pijama, además de un par de calcetas gruesas por si hacía frío.

Mis productos de limpieza en un estuche plástico de My Melody: cápsulas de aceite para el pelo, leche de limpieza, crema de ojos, crema de día, crema de noche, jabón facial, tónico y emulsión además de mi desodorante. Un collet y discos de algodón para limpiar mi piel.

Estuche plkástico con otros útiles de limpieza como mi cepillo y pasta de dientes de viaje, un confort, toalla para secarme las manos y un peine.

Mi cosmetiquero con espejo pequeño, mis pastillas anticonceptivas, bálsamo de labios, labial, protector solar, perfume, crema de manos, máscara de pestañas, sombra de ojos, delineador y brocha.

Bolso con los cables para cargar y batería portátil.

Mi kanken para cuando saliéramos a caminar.

Mi agenda Pascualina donde escribo mis pensamientos del día, la agenda donde planifico las entradas del blog, un estuche pequeño para colocar un corrector, lápiz pasta y lápiz borrable.

Una bolsa reutilizable por si realizábamos algunas compras.

Mi billetera.

Mi Kindle y mi IPad.

Mi pasaporte, el pasaje y una carpeta para guardarlos, junto con mis llaves, tarjetero y tarjeta de locomoción.

Así quedó todo empacado:

Lo único que no ocupé de todo eso fue el IPad.

En Buenos Aires recorrimos algunos lugares como Caminito, La Casa Rosada,Librería Ateneo Grand Splendid y comimos miucho, sobre todo platos con carne ya que ahí estaban muy baratos.

No saqué muchas fotos ya que no tenía mucha batería ni internte pero eran lugares hermosos.

Viendo la comodidad que tiene viajar solo con una maleta, creo que, para nuestro próximo viaje a Japón me arriesgaré y solo viajaré con la maleta pequeña.

Visitando Kinkakuji

Según wikipedia, el Pabellón Dorado, o Kinkaku, es un edificio de tres plantas ubicado en los terrenos del templo. Las dos plantas superiores del pabellón están recubiertas con hojas de oro puro (También conocido como Pan de oro). El primer piso, llamado la Cámara de las Aguas, (Shinden-zukuri), en estilo palacio imperial, evoca la clásica decoración japonesa modulada. Es básicamente una gran habitación rodeada por una baranda. El segundo, llamada la Torre de las Ondas de Viento (Buke-zukuri), es de estilo samurái, un recinto cerrado y con una baranda alrededor que alberga al Bodhisattva Kannon. El tercero, con ventanas, es de estilo templo Zen, y es llamado Kukkyoo-choo, y que alberga una tríada de Budas y 25 figurillas Bodhisattvas.

El pabellón funciona como un shariden, guardando las reliquias del Buda. En el techo está ubicado un fenghuang o «fénix chino» dorado. El nieto de Yoshimitsu utilizó el Kinkaku-ji como inspiración para el Ginkaku-ji, que también es un templo budista, que deseaba recubrir de plata.

El Pabellón Dorado posee un magnífico jardín japonés inmediatamente adyacente. El estanque que se ubica enfrente es llamado Ky?ko-chi (Espejo de agua). En el estanque existen numerosas islas y piedras que representan la historia de la creación budista.

La segunda vez que fuimos a Japón nos dijeron que sí o sí el kinkakuji era un lugar que debíamos visitar ya que era un lugar bastante famoso así que hicimos caso y lo visitamos.

A continuación les dejo algunas imágenes del templo para que las disfruten ya que es un templo realmente hermoso.

El folleto de la entrada al templo.

Les recomiendo totalmente la visita a este templo, es hermoso y con el sol realmente brilla.

Seul-Korea

¡Hola! El día de hoy les mostraré algunas fotos que saqué durante nuestra visita por Seul, Korea del Sur.

Sinceramente, fui a Korea solo a ver un amigo y a encontrar productos para el cuidado de la piel por lo que los nombres de los lugares que conocí no me los sé jajajaj. La verdad es que jamás en la vida había averiguado qué cosas tenía de interesantes la ciudad y sus nombres son tan complicados que no pude retenerlos en mi mente.

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Mis 10 imprescindibles al salir de viaje (y que llevo en mi equipaje de mano)

¡Hola! Hoy les traigo una entrada para hablar de viajes y de aquellas cosas que encuentro imprescindibles a la hora de viajar (y que no tienen que ver con cuidado de la piel) y que sí o sí necesito tenerlas mano, ojalá en el bolso y no en la maleta que te permiten llevar en cabina.

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Paseando por Nikko

Durante el último viaje a Japón fuimos a Nikko,una ciudad de la Prefectura de Tochigi, a unos 150 kms al norte de Tokyo que es especialmente conocida por sucatarata Kegon no Taki y por albergar uno de los santuarios más impresionantes del país formado por varios templos y edificaciones anexas.

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Qué hacer en un vuelo largo?

Llevo mucho tiempo sin escibir y, realmente lo lamento, pero me han pasado muchas cosas durante estos meses y, definitivamente, necesitaba ordenar mi cabez: 2 de mis hurones fallecieron en menos de un mes, volvimos a viajar a Japón y dejé mi trabajo para trabajar de forma independiente, por lo que mis energías han estado en sacar adelante ese proyecto, entre otras cosas.

Pero deseo retomar el blog pues es algo que me gusta y no quiero dejar de hacerlo, así que les dejo una nueva entrada que espero que les guste.

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Aprendizajes del viaje: lo que no volveré a llevar en mi maleta

Me encanta viajar. Sino tuviera tantos problemas de estómago lo disfrutaría aún más. Me encanta conocer otros lugares sobre todo si están llenos de vegetación porque me dan ese toque de energía extra que muchas veces necesito.

Pero viajar no solo es sinónimo de conocer otros lugares y costumbres, sino que también de aprendizajes. Te aprendes a conocer a ti misma, tus gustos y lo que eres o no capaz de tolerar y, sobre todo, entiendes qué es lo que necesitas para sobrevivir esos días, semanas o meses que pasarás fuera de la comodidad de tu hogar.

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