Aprendizajes del viaje: lo que no volveré a llevar en mi maleta

Me encanta viajar. Sino tuviera tantos problemas de estómago lo disfrutaría aún más. Me encanta conocer otros lugares sobre todo si están llenos de vegetación porque me dan ese toque de energía extra que muchas veces necesito.

Pero viajar no solo es sinónimo de conocer otros lugares y costumbres, sino que también de aprendizajes. Te aprendes a conocer a ti misma, tus gustos y lo que eres o no capaz de tolerar y, sobre todo, entiendes qué es lo que necesitas para sobrevivir esos días, semanas o meses que pasarás fuera de la comodidad de tu hogar.

Desde pequeña viajaba al campo a ver a mi abuelita por mínimo 2 días pero como ese lugar era como mi segunda casa de lo que menos me debía preocupar era de llevar ropa. Aún así recuerdo haberme llevado bolsos que, a esa edad, encontraba pesados.

Recuerdo otros viajes donde mi sensación sigue siendo la de haber llevado bolsos muy pesados.

El siguiente viaje que realicé fue uno de casi tres meses, cuando fui a Japón y recuerdo haberme llevado muchas cosas por el miedo a pensar que las necesitaría. Como equipaje me llevé una maleta grande, una maleta mediana y un bolso de mano de un tamaño considerable. Estoy segura de que no ocupé ni la mitad de las cosas que llevaba.

Este verano hice un viaje de 3 semanas donde recorrimos algunos países de Europa donde mi equipaje constaba de 1 maleta grande, una de mano y mi mochila y siento que el equipaje me molestaba, sobre todo cuando debía subir y bajar escaleras. Cada vez que debía hacerlo pensaba en la comodidad de solo llevar una maleta mediana…o una simple mochila o mochila y una maleta de mano…

Para peor, en los viajes entre países solo te permiten llevar una maleta grande y un bolso o maleta de mano…me sobraba la mochila. Afortunadamente un lado de la maleta grande estaba desocupado para poner la mochila…

Con el pasar de los días me cuestionaba aún más mi exceso de equipaje y empecé a evaluar qué no debería haber llevado, por lo que realicé una lista con todo aquello que se quedará en casa si vuelvo a hacer un viaje de vacaciones.

  • Mi portátil. Originalmente se quedaría en casa pero me quedaba algo pendiente que debía entregar en el trabajo justo el 26 de Diciembre y toda la información la tenía ahí así que tuve que llevarlo. Solo lo ocupé ese día y me olvidé de él porque para los post prefería usar la aplicación del celular.
  • Productos de belleza en formato viaje. Los llevaba en la maleta de mano pero si el viaje dura menos de 15 horas no vale la pena ocupar espacio con ellos. Aparte de los productos en formato viaje llevaba los originales en la maleta grande.
  • Mi Happy Planner Classic. Inútil llevarla si día a día veíamos lo que íbamos a hacer, casi que me estaba obligando a ocuparla. Si solo es un viaje de vacaciones definitivamente se queda en la casa.
  • Ropa de Liz Lisa (vestido y botines). No para llevar en invierno en ese hemisferio. La llevé para tener fotos bonitas pero con el frío que hacía era imposible usarla.
  • Happy Planner Mini para el blog. Dejé los post programados para esas semanas por lo que era innecesario llevarla. Si se me ocurría alguna idea podía anotarla en el teléfono, por ejemplo.
  • 3 gorros. Que sí, que hacía frío pero solo ocupé uno y, cuando fuimos a Islandia compré otro por el frío polar que hacía.
  • Reproductor de música. No lo ocupé nunca, ninguna vez, prefería mil veces leer.

Creo que, en cuanto a ropa, estuve bien pues me puse absolutamente todo pero, de todas formas, creo que podría disminuir el número de chalecos que llevaré en una próxima oportunidad.

En cuanto a los productos de belleza creo que fueron los indicados puesto que solo llevé los que utilizaba a diario por lo que ninguno estaba de más. Puede ser que más adelante simplifique mi rutina.

Como pueden ver lo que más sobraron fueron agendas…desde pequeña recuerdo llevar mi agenda para todos lados…debo quitar eso, sobre todo porque no es una agenda que ocupe como diario de vida.

Ya estoy decidida a que en mi próximo viaje solo llevaré una maleta mediana y mi mochila y veré qué tal ando con eso. Para viajes nacionales sólo llevaré mi maleta de mano.

Y, pensándolo bien, también quiero simplificar el bolso que llevo al trabajo que a veces se pasa para estar tan pesado.

Ya basta de andar tan cargada por la vida.

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