No te conformes

Hoy leí esta publicación y me sentí identificada.

Hace unos días atrás conversábamos con mi pareja de nuestros trabajos, de nuestros sueños, de qué tal nos sentíamos con lo que estábamos haciendo y ambos coincidíamos en que los trabajos en los que ahora estábamos eran trabajos “de paso”, trabajos que no eran los definitivos, que si bien en nestos momentos nos gustaban y, hasta cierto punto, nos llenban, ninguno de los dos se veía en 20 años más diciendo “trabajo hace 20 años en…” o sea no, yo sentiría que no disfruté la vida como debiera porque tengo demasiado sueños, demasiados.

Y yo creo que ese es el problema para el resto de la gente, el tener demasiado sueños y no querer echar raíces como se espera que hagas a tus casi 30 años, por cumplirlos. Porque se espera que a los 30 años ya estes pensando en formar una familia, que ya estés empezando a pagar tu casa propia y tengas un auto…pero no todos pensamos igual. Yo no estoy pagando una casa propia (mi pareja sí, la tiene en arriendeo y resulta que el arriendo es menor a lo que sale un dividendo…¿ganancia? ninguna), con mi pareja no tenemos pensado tener hijos y ni se me ha pasado por la cabeza comprarme un auto porque los considero más un gasto que un beneficio.

Cuando viajé a Japón tenía tres trabajos, una situación económica bastante buena por lo que era una locura dejar esos trabajos para irme por casi 3 meses y pensar en no volver a tomarlos porque me iba a ir a Santiago a la vuelta del viaje. Todos me recalcaban que era una locura, que a la vuelta mis trabajos podían no no estar, que no tenía nada seguro en Santiago y que aprender Japonés no era algo tan necesario como para dejar de lado mi estabilidad.

Pero, ¿saben qué?, yo no estaba ni ahí con la estabilidad, yo quería viajar, conocer y el trabajo, si bien me gustaban, era solo parte del plan para poder lograrlo. Porque para mí mi trabajo no es mi vida, mi trabajo es el medio para cumplir lo que quiero hacer, no voy a matarme trabajando para lograr mantener hijos, pagar un dividendo o la cuota del auto, me voy a matar trabajando porque quiero ir a Japón el próximo año y porque, quien sabe, se me da la gana de irme a estudiar a otro país.

Estoy trabajando porque quiero estudiar idiomas, sí, con “s” final porque tengo una lista de idiomas que quiero aprender o porque hay algo que me encantaría comprar.

Estoy trabajando porque me entretiene mi trabajo, porque por muy buen dinero que gane, si en algún momento siento que mi trabajo es tedieso, me aburre o no puedo lograr cosas, no dudaré en renunciar, porque prefiero mil veces mi estabilidad emocional que el dinero, porque no quiero levantarme en la mañana diciendo “qué paja, tengo que ir a trabajar” porque, cuando me despierte pensando eso es la señal de que debo irme de ahí, que debo ir a seguir mis sueños a otro lado.

No me molesta estar a honorarios porque no es estabilidad laboral lo que busco, sino que busco algo que haga que todos los días me despierte con una sonrisa, pensando en qué mejorar cada día.

No quiero sentirme prisionera en un trabajo porque estoy llena de deudas o porque la oferta laboral en mi pega es muy baja, porque considero que no trabajar en lo que estudiaste no es grabe, puedo trabajar e lo que sea que me haga feliz.

Autor entrada: Veronica

Matrona. Soy una convencida de que nuestra piel debemos cuidarla a conciencia y que no debemos sentirnos incómodas si un día salimos de casa sin él. Es por eso que he investigado bastante sobre distintos cuidados para la piel y es lo que vengo a contarte en el blog. Además, amo las agendas y el minimalismo. Te invito a mi mundo.

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